El Vínculo Entre Los Cumpleaños En Agosto y El T.D.A.H. (A.D.H.D.)

Un estudio reciente genera preguntas acerca de la edad, madurez y sobrediagnóstico.

Por Anupam B. Jena, Michael Barnett y Timothy J. Layton

Jackie Ferrentino

La tasa de diagnóstico del Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad en niños casi se ha duplicado en las últimas dos décadas. Las tasas de diagnóstico de T.D.A.H. también varía considerablemente por estados, cerca de 3 veces más en niños diagnosticados en Kentucky (donde uno de cada cinco niños se dice tener esta condición) comparados con niños en Nevada. Actualmente, más del 5 porciento de todos los niños en los Estados Unidos están bajo medicamentos para el T.D.A.H. Estos hechos generan la pregunta de si la enfermedad se ha sobrediagnosticado.

Diagnosticar T.D.A.H. es difícil. A diferencia de otras enfermedades infantiles — tales como asma, obesidad y diabetes — el diagnóstico de T.D.A.H. es inherentemente subjetivo y depende de la valoración de los padres, personal escolar y profesionales de la salud. Para un niño que se distrae fácilmente, una valoración de un comportamiento normal, con falta de atención, puede ser un diagnóstico formal para un médico, pero no para otro.

Aunque diagnosticar T.D.A.H. requiere una interpretación subjetiva de los hechos por parte de los médicos, el mes en el cual el niño nace puede ser un predictor objetivo y bien sustentado.

La mayoría de los estados tienen límites arbitrarios con respecto a la edad para el ingreso en edad preescolar, tales como aquellos niños que no tengan cierta edad en cierta fecha tiene que esperar un año. En 18 estados, los niños que cumplan 5 años antes de Sept. 1 pueden ingresar al kinder en el año que los cumplieron; los niños que cumplan 5 años después de Sept. 1 deben esperar hasta el siguiente año. Así que, en estados con la fecha límite de Sept. 1, en cualquiera de las generaciones, los niños nacidos en Agosto, por lo general, serán los más jóvenes y los nacidos en Septiembre, los mayores.

Está arbitrariedad en los límites de edad para ingreso preescolar tiene implicaciones importantes para el diagnóstico de T.D.A.H. En un estudio publicado en The New England Journal of Medicine, encontramos que entre varios cientos de miles de niños que nacieron entre 2007 y 2009 y tuvieron un seguimiento hasta el 2016, las tasas de diagnóstico de T.D.A.H. y tratamiento fueron un 34 porciento más altas entre niños nacidos en Agosto que entre los niños nacidos en Septiembre en aquellos estados con escuelas que tienen como fecha el límite de edad de ingreso preescolar Sept. 1. Tal diferencia no se encontró entre los niños de los estados con diferentes fechas límite. Los efectos fueron mayores entre niños comparado con niñas.

Creemos que estos hallazgos revelan cual subjetivo puede ser el diagnóstico de T.D.A.H. En cualquier clase, se puede percibir el comportamiento distraído entre los niños más jóvenes, los nacidos en Agosto, y en algunos casos reflejar síntomas de T.D.A.H., en vez de una inmadurez relativa que es biologicamente determinada y hasta cierto punto esperada de entre los niños quienes son casi un año menores que sus compañeros de clase nacidos en Septiembre.

Las probabilidades de riesgos adicionales, y potenciales diagnósticos erróneos son altos, particularmente cuando tales diagnósticos van acompañados de tratamiento, los cuales tienen efectos secundarios. En casos de que el T.D.A.H. sea diagnosticado de forma apropiada, sabemos que los tratamientos medicos y de comportamiento pueden ayudar  a mejorar la concentración, el aprovechamiento escolar, entre otros. Y en estos casos, los posibles efectos negativos que pudieran causar los tratamientos médicos son, en promedio, superados por los beneficios. Sin embargo, cuando la enfermedad es diagnosticada de forma incorrecta, los efectos negativos y los costos del tratamiento pueden no justificar los pocos beneficios.

 

 

 
 

Salón de clases de segundo grado en Minneapolis. Tim Gruber for The New York Times

 

A diferencia de otras enfermedades como asma y diabetes, cuyo diagnóstico es más objetivo y no está basado en comparaciones entre pares, el diagnóstico de T.D.A.H. parece estar fuertemente influenciado por como los niños se comportan en la escuela con respecto a sus compañeros y como esas diferencias en conducta son interpretadas por el personal educativo, padres y finalmente, médicos. De hecho, algunos datos sugieren que los profesores y otros miembros del personal escolar tienen mayor probabilidad de sugerir que un niño pueda tener T.D.A.H., que los padres o médicos.

Nuestros hallazgos no son nuevos, pero sugieren un problema continuo. Varios estudios anteriores, ambos dentro y fuera de los Estados Unidos, analizan tasas de diagnóstico del T.D.A.H. entre niños nacidos justo antes y justo después del límite de edad requerido para el ingreso escolar, muy similar al diseño de nuestro estudio. Casi todos estos estudios sugieren que los niños más jóvenes dentro del mismo grado tienen una mayor probabilidad de ser diagnosticados con T.D.A.H. que los niños mayores en su misma clase. Un estudio encontró que la edad relativa de un niño en una clase afecta de forma importante la valoración del profesor si el niño presenta síntomas de T.D.A.H., pero no afecta la de los padres, lo cual sugiere que muchos de los diagnósticos pueden provenir de la percepción de los profesores hacia sus estudiantes basada en la edad relativa de los compañeros del niño.

Nuestro estudio, el cual tiene datos recientes, nos dice que el problema aún existe y que no es pequeño. A pesar de la creciente concientización de que el T.D.A.H. puede estar siendo sobrediagnosticado y el hecho de que los medicamentos utilizados para tratarlo tiene serios efectos secundarios, aún algo tan arbitrario como el mes de nacimiento del niño tiene un impacto significativo en la probabilidad de que el niño sea diagnosticado con el trastorno, o no.

Como mínimo, los médicos que con frecuencia diagnostican T.D.A.H. en niños, deberían tener presente estos resultados. Un simple “ajuste” mental como de que el niño nació en Agosto puede ser suficiente para ayudar a los médicos a reducir el sobrediagnóstico.

El personal escolar y los padres también deberían ser conscientes en como un simple sesgo cognitivo puede influir en como las decisiones médicas importantes son tomadas. Tanto nuestro, como previos estudios sugieren que los padres de los niños que son jóvenes para su grado podrían cuestionarse si el inicio de tratamiento médico para T.D.A.H. debería ser postergado.

En su libro del 2008 “Outliers,” Malcolm Gladwell describe el ahora bien conocido fenómeno del número desproporcionado de jugadores canadienses de hockey profesional que tienen fechas de nacimiento al inicio del año calendario. Esto es debido al límite de edad para el ingreso a los programas de hockey en Canadá, lo cual lleva a los jugadores de hockey mayores a una división basada en la edad excediendo así la edad de los jugadores más jóvenes por casi un año, confiriéndoles una ventaja en su desempeño. Un fenómeno similar es real pata el T.D.A.H., donde la edad del niño relativa a sus compañeros confiere una una marcada tasa en el diagnóstico y tratamiento notablemente diferente, pero los riesgos son mayores.

Anupam B. Jena es un profesor asociado en Harvard Medical School. Michael Barnett es un asistente de profesor en Harvard School of Public Health. Timothy J. Layton es un asistente de profesor en Harvard Medical School.

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(versión en Inglés aquí)

 

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